Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

¿Te sientes como "El Patito Feo"?




Son muchas las personas que se identifican con el protagonista de este cuento.

Se sienten distintos a los demás, desplazados, inferiores, tristes, no logran integrarse con facilidad, tienen multitud de miedos...

A menudo se lamentan por sus diferencias, ansían ser como el resto y desean una vida feliz.

Ante semejante situación, unos se resignan y deciden asumir su desdicha sin tratar de remediar su sufrimiento, y otros buscan la solución en transformar su forma de ser con el fin de lograr parecerse a los demás.

Ni una, ni otra son la solución, ya que quedarse de brazos cruzados no arreglará nada, es mas probablemente lo empeorará y tratar de ser quien en realidad no se es lo único que logrará es aumentar su propio rechazo por sí mismos y su visión de inferioridad, puesto que desean cambiar porque no se gustan.

Lo que se debe hacer es:

- Aceptarse a uno mismo tal y como es.

- Ser consciente de que nadie es igual a nadie sino que todos somos distintintos.

- Comprender que ser diferente no implica ser peor, tan sólo diferente.

- Aprovechar las diferencias y hacer que trabajen en nuestro propio beneficio.


Quiero terminar con una cita de la que desconozco el autor. A mi parecer es grandiosa:


"Lo diferente te hace único"



El guía de vidas.

Por favor, NO seas un elefante de circo

Esta vez quiero compartir con todos vosotros un cuento que leí hace algún tiempo y que es muy significativo para mi, es más, yo diría que es mi favorito. Lo descubrí por primera vez escrito en un libro del gran Jorge Bucay titulado "Déjame que te cuente..." (muy recomendado) y desde entonces forma parte de mi.

Espero que os aporte valor y os sirva para caminar mejor por la vida.


El Elefante Encadenado


Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mi como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función la enorme bestia hacía despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca hundida en el suelo. Sin embargo, la estaca era un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía tenía fe en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: - Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta. El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito, tiró, empujó, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro, y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...


"Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de: No Puedo.

Tu única manera de saber es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón." Dedicado a Miriam.









El guía de vidas.

Afila tu hacha!

El Leñador Tenaz

"Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.

El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:

-¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?.
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles."

*Historia extraida del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay.


Sorprendente, ¡¿¿verdad??!

Pues más sorprendente aún es que muchos de nosotros nos parecemos muy mucho al leñador de este cuento y ni siquiera somos conscientes de ello. Nos esforzamos de sobremanera y repitiendo el mismo proceso de siempre sin obtener el resultado que deseamos.

Esto se debe a que...caminamos por la vida sin detenernos un segundo a pensar hacia dónde queremos ir, qué es lo que deseamos, por qué hacemos lo que hacemos y si es la mejor y más adecuada forma de hacerlo...

Al igual que si deseas escribir con un lapicero debes dedicar un tiempo antes para sacarle punta, o si deseas conducir un coche debes parar un instante a llenar el depósito de carburante... en la vida debes también dar descanso a tus pasos para reflexionar, evaluar y comprobar cada cierto tiempo tu caminar.

Como hemos visto en esta historia, el leñador enfoca todos sus esfuerzos en conseguir la meta y sin embargo, en vez de estar más cerca de lograrla cada día que transcurría se estaba alejando más de su propósito.

Esto sucede porque tan importante como tener muy claro el objetivo que se persigue es saber cómo obtenerlo.

El tiempo que dediques a buscar información para encontrar el cómo, a pesar de que pueda parecer tiempo que pierdes, está comprobado que es tiempo que ganas a medio y largo plazo.

Así que, no te olvides y... afila tu hacha!!!



El guía de vidas.

Enlaces Relacionados

Vínculo

Corre la voz